lunes, 19 de octubre de 2009

Por el niño que fui


Una vez me dijeron que no se puede tener todo en la vida. Pero el problema es que siempre nos enfocamos en lo que no tenemos o está lejos de nosotros, y no valoramos lo mucho que tenemos y nos rodea. Entonces, cuando obtenemos lo que anhelamos nos damos cuenta de que lo que teníamos era mejor pero eso ya no está con nosotros.
Eso me ha pasado un buen de veces, pero la que más recuerdo es cuando era niño. En ese tiempo mi más grande ilusión era crecer, ser "adulto". Por lo mismo, muchas veces me enfoqué en ser el niño nerd responsable, porque yo pensaba que cuando fuera adulto ya podría divertirme. Ahora que soy "adulto" me doy cuenta de lo estúpido que era (porque aunque me divertí muchísimo en mi infancia y no me puedo quejar) porque cuando uno crece entonces sí tiene preocupaciones.
Cuando era niño mi única preocupación era terminar la tarea antes de que empezaran las caricaturas. El miedo más fuerte... ese no lo voy a decir, porque todavía sigue siendo mi más grande miedo y es una pendejada. Ahora tengo muchas preocupaciones como no cagarla en el trabajo, que la casa esté limpia, hacer que el sueldo dure el mes; y a ese miedo estúpido de niño se le han sumado muchos otros.
Además cuando era niño y sentía miedo, bastaba con saber que mi papá estaba cerca para sentirme protegido de cualquier monstruo que pudiera salir de abajo de mi cama. Ahora, aunque mi papá esté cerca y haga todo lo posible por calmar mis miedos soy más consiente de la realidad y eso dificulta el sentirme seguro (aún teniendo a mi héroe a mi lado).
La diversión era más fácil. No había nada como jugar a las escondidillas o policías y ladrones eran suficientes para pasar toda una tarde. Ahora tengo muchas ideas para pasar una tarde divertida, pero lo que faltan son tardes para divertirme. La diversión de niño no implica peligros, ahora sí (como cochar con un pedo, que te asalten por salir en la madrugada, etc, etc).
Y podría continuar comparando muchas cosas por las que la vida de niños es mejor que la de adultos... pero como dije al principio, sería desvalorizar lo que vivo ahora. Mejor, me enfocaré en lo que vivo y en disfrutarlo porque después de todo estoy empezando una nueva etapa, con muchas ganas y mucha magia.
Tengo el recuerdo de haber vivido una infancia llena de risas y juegos, y quiero que cuando me vaya de este mundo me lleve el recuerdo de una adultez llena de diversión. Eso, supongo, sólo se logra no dejando ir al niño interior.
Saludos a quien lea esto...
Yonni

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