No se por qué, desde que llegué a vivir al DF siempre que eran vacaciones (excepto semana santa) me daba una hueva impresionante ir a Tenancingo, pero una vez que llegaba ahí todo cambiaba y a la hora de tener que regresar siempre me cuesta trabajo porque quisiera no hacerlo.
Esta vez no fue una excepción, hoy mientras juntaba mis cosas para hacer mi maleta me embargó un sentimiento muy profundo de melancolía. Supongo que el reencontrarte con tus orígenes siempre provoca esa sensación de pertenencia a un lugar, a eso súmenle que llevaba mes y medio de no ver a mis papás y como dos o tres de no ver a mis amigos pues todo se combinó y pues hoy me fue particularmente difícil regresar al DF.
Creo también que se debe a que se que no voy a regresar a la escuela a ver a mis otros amigos. Porque a pesar de que la gente de mi trabajo es muy buenas vibras y me caen muy bien, estoy consiente de que no somos amigos y por lo mismo no hay una relación como tal. Cuando iba en la universidad eso le daba fuerza a mis alas para que pudieran tomar vuelo otra vez. Ahora no se qué esperar, creo que la fuerza proviene de la responsabilidad.
Han pasado 6 años desde que llegué a vivir al DF y a pesar de que esta vez fue la que más trabajo me ha costado regresar después de haber pasado vacaciones en Tenancigo, tengo la sensación de que fue la última vez que me costará trabajo porque tengo el presentimiento de que parte de mis raíces van a encontrar su espacio en esta ciudad y entonces, voy a sentirme tan parte de aquí como de allá porque mi parte de allá vivirá acá y no la extrañaré como ahora que sigo sintiendo que todas mis raíces están en Tenancingo y aquí estoy como de prestado.
Saludos y los mejores deseos para el año que empieza....
Alonso
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